Deserción escolar: un plan de aprendizaje y contención

Las noticias en el área educativa no han sido buenas en los últimos tiempos: malas notas de la Argentina en las pruebas nacionales e internacionales de las que participan nuestros alumnos, trasvasamiento de estudiantes de la escuela pública a la privada por las malas condiciones en las que se imparte la enseñanza en las primeras; incumplimiento de la obligatoriedad de días de clase anuales; deserción y repitencia crecientes.

Problemas viejos sin soluciones efectivas y, en muchos casos, sin siquiera propuestas de soluciones practicables.

En ese contexto, resulta destacable el programa oficial que acaba de ser lanzado en la provincia de Buenos Aires, denominado Red de Escuelas de Aprendizaje, tendiente a mejorar el rendimiento de los estudiantes en matemática y lengua, las dos áreas del conocimiento en las que los alumnos del distrito -y también del resto del país- han demostrado tener las mayores dificultades.

Para ello, se ha partido del diagnóstico que ofrecen esas mismas pruebas. Se trata, sin duda, de un buen primer paso. No hay forma de encarar el problema si no se lo diagnostica. Menos aún si, conociendo el diagnóstico, se lo niega o se lo oculta, como nos ha ocurrido con muchas de nuestras autoridades educativas en épocas recientes.

En el caso de la prueba Aprender, quedaron demostradas las gruesas falencias de los estudiantes del último año del nivel medio. Y, fundamentalmente, quedó claramente expuesto que estas son más profundas en los niveles socioeconómicos menos favorecidos. Mientras que el 44,6% de los alumnos de la franja socioeconómica alta tuvo dificultades con matemática, entre los que pertenecen a sectores medios, el porcentaje subió a 70,8% y se acercó al 90% en los bajos. La relación es directamente proporcional: cuanto más bajo el nivel socioeconómico, mayores problemas de aprendizaje. Algo muy similar se registró para el área de lengua.

¿Qué se propone la Red de Escuelas de Aprendizaje para revertir esta situación? Según las autoridades bonaerenses, se trata de capacitar a directores y docentes, llevar adelante obras de infraestructura y proveerlos de elementos tecnológicos que ubiquen a la educación en el siglo XXI. Para ello, está prevista una inversión de 780 millones de pesos.

Actualmente, más del 10% de los estudiantes de nivel medio repite en la provincia de Buenos Aires y más del 40% no concluye los estudios en el tiempo y la forma esperados. Ese porcentaje crece a medida en las escuelas de zonas más desfavorecidas, precisamente donde el programa oficial comenzó a aplicarse. Se trata de unos 300 establecimientos que trabajan en red con metas y alcances precisos. He aquí una diferencia que, de cumplirse los objetivos, significará un avance importante. Se formará a cinco docentes en las áreas de matemática y lengua por cada escuela para trabajar en proyectos y tiempos determinados. Las autoridades de la provincia se han impuesto este programa como piloto, de modo de poder extenderlo conforme vayan registrando los resultados que se espera producir.

Plantearse objetivos y metas es indispensable. La mirada está puesta en 2019, para cuando se espera incrementar en un 10% el rendimiento escolar en lengua y matemática. Como bien ha dicho el especialista en educación Gustavo Iaies en declaraciones periodísticas de los últimos días: “Estamos en un tiempo de confusión. Tener ejes claros es una buena manera de empezar a mejorar, sin tanto PowerPoint (…) empezando por nosotros y nuestros principios”.

 

Diario LA NACION 12 de mayo de 2018

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