La alimentación del escolar (alimentación y pedagogía)

 

Encarar la alimentación del ser humano es necesario aclarar desde el punto de vista desde el cual se expone, partiremos del desarrollo evolutivo corpóreo anímico y espiritual del hombre de la investigación espiritual de Rudolf Steiner.

Desde los primeros años de vida hasta la adolescencia se manifiesta un crecimiento corporal y un desarrollo psíquico vinculándose con el entorno.

El desarrollo corporal es físicamente visible, observándose la culminación del desarrollo cefálico en los primeros siete años, más tarde continúa el crecimiento torácico hasta los 14 años culminando con el crecimiento de abdomen y miembros alrededor de los 21 años. Acompaña este crecimiento un evidente desenvolvimiento de la conciencia año a año. Al culminar el primer año de vida el niño adquiere la posición vertical, se para, camina, continua con el habla, aproximadamente a los tres años se identifica como una individualidad diciendo Yo reemplazando “el nene”. A los 5 años vive en un mundo imaginario, tiene memoria objetal ó del lugar,  entre los 8 a 9 años tiene memoria representativa pudiendo recordar sin ver el objeto y está ávido por aprehender. En la pubertad comienza a desarrollar un pensamiento “autónomo” rechazando lo que surge de los padres y el maestro, comienza un interés por la búsqueda de la verdad. Si todo se desarrolla adecuadamente alrededor de los 20 años culmina el crecimiento corporal, se alcanza una madurez de conciencia que permite ser responsable ante lo jurídico, continuando el desarrollo anímico y luego el espiritual.

La relación del niño con su entorno.

En los primeros tres períodos de siete años es importante conocer las características para entender su vinculo con la alimentación.

En el primer periodo (del nacimiento hasta los siete años) su corporalidad es tan solo un modelo heredo familiar, se caracteriza por una ilimitada confianza con el entorno, aprendiendo por imitación, tanto lo adecuado como lo negativo del entorno, aquí los hábitos familiares son tomados por el niño, esta es una oportunidad de los adultos para reflexionar y dejar atrás hábitos no convenientes y mantener los saludables.

En el segundo período (de siete a catorce años) se manifiesta lo que el niño ha traído consigo, aquí se consolida su unidad psíquica adquiere un mundo interior, el entorno no lo invade, a lo sumo en forma parcial, está feliz en sí mismo, tiene amistades transitorias. Toda imposición en la alimentación generará rechazo, pudiendo gestar un mal vinculo con el alimento, cabe conocer bien al niño según su temperamento y acompañarlo aceptando sus características y orientarlo evitando la unilateralidad.

En el tercer periodo (de catorce a veintiún años) aquí el jovenzuelo se le reconoce un centro, su propio Yo, el mundo externo no penetra, su actitud es transformarlo con sus ideas, forma grupos con amistades genuinas estables. El joven puede establecer cambios de hábitos que se diferencian de su familia, también puede haber fanatismos ó adquirir cambios más saludables. Hay cambios, si se cae en tendencias negativas y en el primer periodo se instalaron  hábitos saludables estos volverán mas tarde.

 

El alimento

La substancia del alimento, que proviene de la naturaleza, cuando ingresa al organismo humano es despojado de sus cualidades  adquiriendo las propias, esto depende de la fuerza digestiva y metabólica, hay una individualidad metabólica. La substancia cerebral, como así, la de todo organismo está en constante recambio. El cerebro posee una actividad intensa que permite la manifestación de la conciencia, en comparación con los miembros, estos tienen menor actividad. Todo el organismo está al servicio de la alimentación del cerebro, este está en una directa dependencia de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre.

La leche materna.

Nadie pone en duda que la leche materna es el alimento adecuado para el ser humano en el primer año de vida, esta se caracteriza por un alto tenor de azúcar (lactosa) que favorece la actividad, la proteína (caseína) está en menor proporción se vincula a la estructura corporal o sea la leche materna esta está adecuada para la constitución humana privilegiando la actividad cerebral sobre el desarrollo corporal. Si comparamos la leche vacuna esta privilegia el desarrollo corporal, tiene mayor contenido proteico, adecuado a la estructura del ternero que ni bien nace se incorpora, se para, predominando la actividad de los miembros. El cuadro comparativo sustancial es el siguiente aproximado:

                                Proteína (caseína) azúcar (lactosa)  

Leche materna         1,1                      6,8

Leche vacuna            3                      5

El alimento que más se asemeja a la leche humana son los cereales, desarrollados por las principales culturas humanas, que mantienen una relación almidón/proteína  7/1 aquí el almidón sustituye al azúcar ambos son hidratos de carbono. Por lo tanto el alimento más apropiado para sustituir la alimentación láctea es el cereal.

El cereal, el azúcar y las avellanas

Los cereales y la caña de azúcar pertenecen a la familia de las gramíneas.

La caña de azúcar, como toda planta, forma azucares a partir del anhídrido carbónico del aire, el agua y la luz solar quedando el proceso en el tallo.

Los cereales (trigo, cebada, centeno, avena, arroz, maíz y mijo) no quedan solo en la formación de azucares sino que continúan el proceso formando almidones complejos en el grano, que si se los consume integrales (no refinados como las harinas blancas) aportan además proteínas aceites vitaminas y fibra siendo por esto, al igual que la leche, alimentos de los mas completos  

Los azucares en el organismo humano son absorbidos rápidamente alcanzando valores de glucemia elevados y rápidos, descendiendo también en forma importante y rápida, influyendo en la actividad cerebral con manifestaciones alternantes de excitabilidad, somnolencia, apatía. Los cereales integrales por el contrario mantienen valores de glucemia estables y sostenidos en el tiempo favoreciendo la calma y la atención.

Las avellanas son frutos secos recomendados por Rudolf Steiner por su aporte en aceites dan vitalidad luz y calor especialmente en la edad escolar, se los puede consumir en forma de pasta con pan integral ó directamente incorporándolas como harina en la fabricación de pan.

Los alimentos cárneos

Estos alimentos son parte constitutivas del animal (no así la leche, que si bien es del animal, pero es algo que este cede para alimentar)El animal consume alimentos vegetales que le aportan vitalidad, pero en el proceso digestivo metabólico esa vitalidad es consumida en parte, teniendo así estos alimentos un carácter más material, siendo escasos en hidratos de carbono, direccionando la alimentación hacia lo corporal, no siendo tan completos como los cereales.

Se explica así la armónica relación de alimentación y pedagogía para el desarrollo sano y pleno del niño.

Aprovecho esta oportunidad para reflexionar sobre el papel importante que tiene el kiosco de la escuela poniéndose al servicio con una acción coherente para el escolar, evitando el expendio de gaseosas azucaradas, golosinas y productos elaborados con harinas refinadas.

El niño de edad escolar en el proceso de aprendizaje esta mas requerido en sus actividades del sistema nervioso y sensorial aconsejándose una alimentación que contenga cereales integrales, frutos secos (avellanas, nueces, almendras)acompañados con frutas desecadas como pasas de uva, higos, ciruelas (golosinas naturales) verduras de raíz(zanahoria, remolacha, rabanitos)

 

Los temperamentos

Además de estas sugerencias es conveniente acompañar al niño y el adolescente según sus temperamentos que a partir de los siete años comienzan a manifestarse. El temperamento surge por la conjunción de la línea heredo-familiar y la línea anímico-espiritual (individualidad).

El niño colérico: Fuerte, fogoso, osado, rechaza las oposiciones, se aconseja una alimentación que predominen las verduras de hoja (lechuga, escarola, espinaca) y tallo (apio) raíces (zanahoria, rabanito) en forma cruda. Como cereal se aconseja el centeno, evitar la avena legumbres y carnes, dado que son alimentos altamente energéticos. El niño con este temperamento impone su voluntad, su tarea es el respeto al otro.

El niño sanguíneo: Leve, aéreo, despierto y activo, tiende a tener intereses varios al unísono, por lo tanto se distrae fácilmente, ávido por conocer y poco interesado por el alimento. Interesarlo por la comida en su presentación estimulando los sentidos a través de colores, sabores y aromas. Se sugiere como cereales trigo y centeno y pequeñas cantidades de carnes para ligarlo más a la tierra. Las sustancias amargas van ayudar  su digestión, evitar los dulces. Este temperamento tiende al conocer, su tarea es direccionarlo hacia un campo y ser fiel a él.

El niño flemático: Concentrado en su corporalidad, satisfecho en sí mismo, se aísla, reflexivo, con tendencia al sedentarismo y al exceso de peso por su interés hacia la comida. Se aconseja moderar, reducir, las harinas y las grasas, en preparaciones con condimentos fogosos, (jengibre), el cereal aconsejado es la avena, frutas acidas limón, leche acidificada (yogurt), verduras de raíz. La tarea del flemático es el interés por el entorno.

El niño melancólico: Pensador, soñador, sufrido, triste, dificultad en la comunicación.

La alimentación constará de alimentos dulces (endulzar la vida) miel frutas (no golosinas), los cereales convenientes avena y cebada, verduras de raíz con color (zanahoria, rabanito).

La tendencia hacia el aislamiento de este temperamento tendrá que ser compensada por amor al entorno.

Para culminar, lo hasta aquí expuesto, es solo una apretada síntesis de este amplio y complejo tema, muchos puntos requerirán una ampliación para una comprensión acabada del tema, la intención es dejar abierto un camino con preguntas que pueden ser contestadas con el interés del lector por el tema con la bibliografía adjunta.

                                                                                                                                               Dr. Néstor Oscar Manassi

 

Bibliografía:

  • “El misterio de los temperamentos” Rudolf Steiner, Editorial Antroposofica.
  • “Pediatría para la familia” Wlfgang Goeber/Micaela Glockler. Editorial Epidauro
  • “Alimentación y temperamentos” Dr. Udo Rezenbrink
  • “Constitución, temperamento y carácter. El Hombre en el umbral” Bernard Lievegoed. Editorial Rudolf Steiner
  • “La alimentación del escolar” Udo Rezembrink. Editorial Sanyago
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